Sobre lo del mismo perro con distinto collar, puedo estar de acuerdo en la crítica, pero no tanto bajando al detalle. Nadie va a negar que el PSOE es un partido del sistema, que hace un uso torticero de la supuesta base socialdemócrata y que juega al juego neoliberal sin ningún tapujo. Pero tampoco lo compro solo como "la cara más amable".
Plantarse al 5% de Trump no es estar plegado a los intereses de la UE, que a su vez son una extensión de los de EEUU como bien y tristemente citas. Es haber marcado una política peligrosa y complicada en pro de la gente y en contra de lo que dictan las estructuras de poder, marcando de paso la única oposición importante desde la UE. No es lo mismo que habría hecho el PP ni de lejos. Y, como decía antes, hablamos de 48.000 millones, medio presupuesto en sanidad.
La modificación de la reforma laboral es importante, por mucho que haya sido insuficiente y un parche. ¿Qué habría hecho Feijoo? Seguiríamos con la temporalidad, con los contratos basura y con el paro como estaba. De nuevo es insuficiente, es un parche, las empresas trampean con los fijos discontinuos y la precariedad no ha desaparecido por culpa de la inflación, pero desde luego es un paso. Un paso que con Feijoo no se habría dado.
Y podemos hablar de subida de SMI (400 por encima de lo que proponía Feijoo) podemos hablar de mil cosas buenas que el PP no habría hecho. ¿Lo malo? ¿Todo lo que citas? Sí, lo habría hecho el PP igualmente, si no peor. Sin hacer lo bueno. Por lo tanto, reducirlo todo a "es que son lo mismo" no me parece justo. Son sistema, sí, pero no es solo la cara amable del sistema. El mal menor sí ha hecho cosas que el mal mayor no habría hecho ni de flas.
Sobre la vivienda, no es tan fácil. No digo que haya una voluntad férrea de solucionarlo, porque sería pecar de ingenuo, pero tampoco un "lo tengo al alcance de la mano" como dices. Me parece igualmente ingenuo el argumento de que: "buah, meto un decreto y listo, me gano la simpatía de la gente porque es el problema número 1 de la nación, pero no lo hago porque... porque soy sistema camuflado" que es un poco a lo que se suele reducir el motivo de la inoperancia del PSOE en materia de vivienda (y de todos, en el fondo. Todos lo querrían solucionar si no hubiera costes, porque se arrogarían EL triunfo como un milagro político, pero es que los hay)
Además de que, aunque lo que haya propuesto sea poquísimo e insuficiente, la vivienda sigue siendo competencia de las autonomías, y el Gobierno central no tiene ahora mismo poder autonómico. Es totalmente marginal. 4 contra 11, si mal no recuerdo, y contando a García-Page como del PSOE, que en fin...
Y después, porque te metes con lobbies de presión y con una cadena bastante jodida. El problema no es joderle el business a una socimi o a Blackrock, el problema es que lo mismo hacer eso es comprometer medio programa de obras de Sacyr y de Acciona para el Ministerio de Fomento porque también tienen una pata ahí. Y cuando digo Sacyr y Acciona, estoy hablando del BBVA y Caixabank, porque le estás tocando las hipotecas y lo que hacen es subir el TAE o el TIN para compensar esa pérdida, lo que se traduce en hipotecas igualmente sangrantes y el problema de precariedad sigue; tienes tu casa, pero sigues precario, lo mismo que ahora. O Solvia, Metrovacesa y toda la pesca diciendo que van a recortar la construcción porque no les sale rentable. Ahí tienes el mismo problema, porque las casas que hay son baratas, sí, pero no hay casas. Y si como Gobierno quieres iniciar tú tu proyecto de parque de vivienda pública tampoco puedes, porque has arruinado a las constructoras y suministradoras de materiales y no hay quien te las haga, o te las hacen a un ritmo insostenible para la demanda y a unos precios de construcción que el Estado no puede asumir y ooootra subida de impuestos.
El entramado es complejo, espinoso y resbaladizo. Desde luego no es decretazo y a correr. Estáis pidiendo que se regule la vivienda dentro de un marco desregulado. El sistema no puede funcionar así. No puedes regular una sola cosa porque ese elemento concreto depende de una cadena infinita de producción y eso hace que existan resortes. La vivienda es algo que da mucho dinero, y como tal, las grandes del capital tienen todas metidas una pata, y además es un elemento complejo (no es vender plátanos) que depende de contratas, subcontratas, distintos tipos de empresas de materiales, de instalación, de constructora, promotora, agencia inmobiliaria... desde Manolo el fontanero, a Cayetano el promotor, pasando por Jose el comercial de Redpiso. Y por lo tanto, todas aprietan desde donde pueden para que no se regule. Limitar la avaricia de María del Carmen, que se ha comprado un pisito "pa' invertir" y le estás poniendo un techo, es sencillo (y ni siquiera) pero el problema no es María del Carmen.
Y encima, cada paso que des, va a estar acompañado de doce tertulias de Ana Rosa entrevistando a damnificados por la medida. Y no hablo del malvado promotor arruinado, sino del pobre carpintero que ha cerrado su negocio porque ya no se construye, del comercial que no da de comer a sus hijos, del arquitecto que acaba de salir de la facultad y trabaja en Burger King, y de la parejita que sigue sin poder comprarse el piso en Leganés porque ya no se construye y tienen que irse a Peralejos de las Truchas a vivir. Distinta naturaleza, pero mismo problema: que la gente no tendría casas.
Y eso cualquier partido lo sabe, y sabe que esa decisión, que en principio debería granjearle apoyos, los medios de comunicación lo van a retorcer para convertirlo en algo monstruoso. ¿Y de qué forma te escapas? No puedes, tienes tu tele pública, sí, pero de inmediato es denostada por el entramado también. Tienes a tus voceros, pero lo mismo.
Estoy de acuerdo en la crítica que apuntas, pero no en la conclusión a la que llegas.
Ahora, sobre esto:
YoFuiUmtiti escribió: ↑Vie Ene 09, 2026 9:15 pm
("tribalizar" las clases sociales en feministas, LGTBI y demás me parece una manera de individualizar los problemas colectivos y de desviar el foco de los debates de la clase trabajadora, que es la que nos engloba a todos, además de ser movimientos de origen liberal)
Aquí sí discrepo de forma un poco más clara.
Los problemas de estos sectores no son individuales, sino específicos, que es lo que parece que cuesta ver desde la normatividad. Sin invalidar para nada los debates de la clase trabajadora, son guerras complementarias, no excluyentes. Una paliza en la calle a alguien por ir de la mano (Por poner un ejemplo de muchos y que, lo siento, pero se siguen dando y ahora con más frecuenta, al albur de ciertos discursos) no responde a problemas de clase. El conflicto es transversal a las clases. Le pasa a un chaval precarizado y le pasa a un Antonio Rossi. La muerte de Samuel Luiz (por hablar de un caso mediático que os sonará) no tiene nada que ver con las tensiones de clase. Habría dado igual que fuera un chaval lumpen precario que un niño pijo beneficiario del sistema, porque responde a un odio visceral inculcado no desde las élites económicas para mantener el privilegio, sino originariamente desde la fe.
Como hablamos de un problema de índole específica, es necesario es susodicho viraje y la susodicha protección sin meterlo todo en el cajón del conflicto de clase, porque la resolución no tiene nada que ver. No hablemos ya de las personas transexuales, cuyo grado de estigmatización va once veces más allá.
Tampoco estoy de acuerdo en que sean movimientos de origen liberal. Vámonos a EEUU, que es donde nace la reivindicación en barrios neoyorkinos como Greenwich o Harlem, pero no desde el sistema ni desde las élites empresariales. Hasta Stonewall e inmediatamente después, el colectivo no tenía nada de legítimo por el sistema, al contrario. A nivel estatal se perseguía. El Departamento de Estado lo incluía en la misma categoría que el comunismo y el anarquismo. Y desde ahí, el movimiento, de la mano de autores como Hay, Ginsberg o Burroughs tenían poco y nada de liberales, hablando abiertamente de anarquismo, de afinidad entre los pueblos a través de la solidaridad y el cuidado, no de la competencia (y sí, también del hedonismo y la decadencia propia de la generación Beat)
Entiendo que se lo considere liberal desde la perspectiva de reivindicación del individuo sobre la cual se postula el marco de la economía liberal, el libre mercado, la oferta, la competitividad etc. Pero me parece perverso porque este argumento es puramente semántico, sin tener en cuenta el contexto. El mercado actúa bajo ese paraguas de la libertad individual cuando los derechos de esa persona no son debate, cuando ofreces un servicio o producto socialmente inocuo. Es decir, es liberal apelar a la libertad del individuo para que exista competencia entre Heinz y Orlando y que el consumidor decida, sí. Pero el derecho de la gente a comer tomate frito no es una cuestión politizada.
El problema es que, cuando nos topamos con una cuestión que sí lo es, el mercado suele replegarse a menos que vea que hay un margen claro de beneficios. No habrás visto a ninguna empresa jamás ponerse el arcoíris hasta que el tema se ha normalizado, a partir de 2005 (y diría que después, creo que hasta bien entrada la década de 2010 no se convirtió en costumbre) y, sin embargo, la oportunidad de negocio y de oferta específica de paquetes vacacionales, productos, loquesea, estaba igualmente ahí desde antes, porque como bien decía Paquita Salas: "Ha habido maricones toda la Historia de la humanidad". Pero la empresa hace un ejercicio de coste y beneficio y sI cree que le va a suponer pérdida de consumidor normativo por falta de afinidad, evidentemente no se posiciona ni empuja en ninguna dirección. Las empresas huyen de ideología no sistémica como de la muerte, porque saben que se traduce en pérdidas.
Por lo tanto, es un poco al revés. Primero los colectivos se movilizan y batallan, y cuando el sistema agacha el cabezón, vienen las empresas a picotear del nuevo nicho de mercado. Eso no hace que los movimientos sean "Liberales" (más allá de la perversión semántica que decía antes, porque entonces todo lo que no sea propio de una estructura hiperestatista donde solo la masa social tenga relevancia en detrimento del individuo es liberal, y por lo tanto lo invalidamos) También podemos decir que la sanidad es liberal en un ejercicio extremo (cogedlo con pinzas, que es un ejemplo hiperbólico) porque prioriza al individuo sobre la masa, ya que lo práctico sería dejar a su suerte al enfermo para priorizar el bienestar de la masa trabajadora sana.